
«La mayoría de las personas son tan felices como deciden serlo.» Abraham Lincoln
INTRODUCCIÓN
Este corto artículo está dirigido a todo público, pero especialmente aquellas personas que en determinado momento han comenzado un proyecto, puede ser de ámbito comercial, artístico e incluso educativo y porque no decirlo también familiar.
Es claro que todos tenemos en un momento dado objetivo y metas en los cuales invertimos tiempo, recursos de diferentes índoles para alcanzar con éxito lo propuesto.
No obstante, circunstancias o eventos inesperados hacen que nuestros proyectos se queden colgados en espera del momento adecuado, quizá en algún momento, puesto que existen otras prioridades o simplemente las condiciones no son propicias.
Te invito a leer este artículo, el cual te motivará a perseguir tus sueños sin importar los fracasos o los intentos fallidos. Comienza conmigo este recorrido.
PUESTA EN CONTEXTO

Abraham Lincoln:
Fracaso en varias ocasiones en su carrera política, incluyendo derrotas en elecciones para la legislatura estatal, el congreso y el senado de los Estados Unidos de América. Pero al final, después de varios intentos, lo consiguió, convirtiéndose en el presidente número 16 de los Estados Unidos el 04 de marzo de 1861 y es considerado uno de los más grandes líderes en la historia del país.
Algunos de nosotros, cuantas veces hemos iniciado un proyecto, pero no lo hemos terminado, cuantas veces, te has decepcionado porque lo que emprendes no te da resultado esperado aparentemente.
VALIDEMOS NUESTROS ESFUERZOS
¡Déjame explicarte un poco! 
Esas veces que tú has intentado y tu mente te hace creer que has fracasado solo es un engaño de tus pensamientos, ¿sabes por qué?, por qué a menudo hemos aprendido a validar nuestros fracasos y a creer que no podemos lograr nada y que nada de lo que hagamos nos va a salir bien, y hemos aprendido a ignorar e invalidar nuestros esfuerzos, olvidando que nuestros esfuerzos tienen gran valor y que somos capaces de lograr grandes cosas.
¿Tú crees que el trabajo que hiciste no tiene valor? Claro que lo tiene, la gestión que hiciste, el tiempo que dedicaste, los recursos y toda la logística le dan validez a tu gran esfuerzo, todo estuvo bien. Nadie ha dicho que en el primer intento lo ibas a lograr.
Gestionemos la emoción.
¿Recuerdas cuáles eran las emociones que tenías mientras trabajabas en ese proyecto que tanto te importaba? Recuerdas con claridad cuáles eran tus objetivos y metas y todo lo que significaba para ti. Con seguridad lo tienes muy presente.
Recuerdas la logística y no solo la logística, sino todos los recursos económicos, personales y profesionales. ¡Estabas optimista, motivada, te sentías creciendo, avanzando y empoderándote de tus conocimientos! Recuerdas que estabas motivada y en cada momento se fortalecían todas tus debilidades y desarraigando tus miedos e inseguridades. ¡También recuerdas con detalles, cuando te decías, con todo y miedo, pero! ¡Aquí voy!, aquí estoy!, con todo y miedo pero sigo! Tú seguiste, cierto, claro que sí, seguiste y obtuviste un aprendizaje. Esos recursos emocionales pueden servirnos de motivación para seguir perseverando en lo que nos hemos propuesto sin perder el entusiasmo.
¿QUÉ SENTIMIENTOS TE GENERO TODA ESA EXPERIENCIA?
Encontrar la forma de replantear el objetivo y comenzar otra vez, era una forma de lidiar con el sentimiento de derrota.
Muchos sentimientos y emociones que nos llevan a cuestionar las causales que permitieron los resultados y aprender a ser objetiva y confrontar los resultados en contraposición con lo esperado.
EL FRACASO COMO UN MOTOR

CONCLUSIÓN
Al final es de entender a veces que a veces un problema, en realidad no es un problema, sino que es una forma de decirnos, vas en buen camino, pero tendrás que esperar un poco más, porque hay otros factores que intervienen en tu proyecto.
Cuando llegas a esa reflexión te das cuenta de que tú tienes todos los elementos para lograr lo que te propongas, la diferencia está en los resultados que queremos obtener, ahí radica la diferencia entre creer que tú eres el problema, cuando en realidad no hay problemas, solo hay otros factores que intervienen en nuestro diario vivir y que necesitamos identificarlos para poder reorientar nuestros objetivos y alcanzar las metas propuestas.
Si el artículo te es de utilidad, compártelo y me sentiré motivada para escribir otros artículos relacionados.
¡El éxito no está en lo que logras, sino en lo que te esfuerzas!
